La Realidad de las Relaciones: de la Teoría a la Práctica

la realidad de las relaciones

“De mayor quiero vivir en teoría porque allí todo está bien”.

Al explicar cualquier tipo de opción afectiva que no sea la clásica monogamia serial (ir encadenando parejas con algún breve lapso de soltería) la gente no muestra un rechazo sólido a la propuesta. Desde el poliamor hasta la anarquía relacional gozan de un nivel de aceptación más o menos alto al ser presentadas. No obstante, los hechos, tan tenaces ellos, nos demuestran que no son, ni de lejos, opciones comunes. La duda, obvia, es “si te suena bien ¿por qué no lo intentas?”.

Los otros modelos no nos parecen mal pero no los intentamos

Sirva esta introducción para exponer un caso bastante común. La respuesta es lo que da lugar a este artículo.

La teoría, lo que nos cuentan, nos encaja pero no nos vemos en ese mundo. Esa propuesta de relaciones más igualitarias, con perspectiva de género, tratando de superar los celos, evitando la posesión, fomentando la libertad y la autonomía suenan bien pero…es difícil atreverse a dar el paso. “No está hecho para mí”. Posiblemente no lo esté, obviamente, dudo mucho que exista un modelo en el que encajar perfectamente.

La cuestión no es si lo está o no lo está, la cuestión es que lo que estás aceptando como natural, tampoco está hecho para ti. La naturalización de la monogamia (insisto en lo de serial porque no es esa monogamia que te cuentan en el colegio del único amor para toda la vida) es un trabajo arduo que requiere de todo un sistema social, educativo y cultural que acaba imponiendo ese modelo como único. No digo el mejor, digo el único. Dejando el resto de posibilidades en reductos casi siempre marginales.

Más allá de algún artículo o algún documental, pero también mostrando sólo aquellas partes que no son tan disruptivas (por ejemplo tener dos parejas en vez de una). Siempre con escasa diversidad, abogando por modelos blancos cis heteros. Mayoritariamente. No quiero desviarme.

El modelo normalizado también es una teoría

La cuestión es que ese modelo normalizado es también un modelo “en teoría”. Y que la aplicación práctica es un rotundo fracaso en términos de datos.

Las parejas duran cada vez menos, las rupturas siguen siendo traumáticas y a determinadas edades la búsqueda de pareja supone una crisis existencial profunda.

Es el agotamiento en la práctica de un modelo que en teoría estaba bien, funcionaba perfectamente. No obstante tan asimilada tenemos esa teoría que, aún observando con meridiana claridad sus fracasos, seguimos pensando que ese modelo sí que es posible.

“Mi primo tuvo una relación abierta y acabó mal” deslegitima la posibilidad de abrir relaciones. “El marido de mi hermana le engaño y le jodió la vida” no deslegitima la opción de casarse.

Fracasa de otra manera, fracasa diferente, fracasa mejor

No soy defensor de un modelo. Al menos no públicamente. Aunque sí creo que algunos son superiores a otros, es una creencia privada y, me temo, cambiante.

Pero no podemos aceptar el rechazo de otros modelos por el mero hecho de afirmar que “no puedo llevarlas a la práctica”. Para pescar hay que mojarse el culo y para mejorar en la relaciones hay que tratar de relacionarse de otras maneras.

Posiblemente acumulando fracasos pero serán, y aquí está la clave, otros fracasos diferentes a los anteriores.

1 comentario
  1. Gaby
    Gaby Dice:

    En cuanto tiempo, crees que podría normalizarse o naturalizarse socialmente la anarquía relacional o el poliamor? Socialmente aceptarse como formas de relacionarse, o se serán cuestión de persistencia, o sea, como la aceptación de la diversidad sexual? No sé, si se entiende, o está bien planteado. Mil gracias igual! Un placer leerte!

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