El amor en los tiempos de Tinder (Parte 1)

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Si va antes el huevo o la gallina puede dar para muchos debates. Si la tele refleja la realidad o la crea, también. Me inclino a pensar que la refleja. Que los programas de prensa rosa triunfan porque a la gente le gusta cotillear y las tertulias políticas porque nos gusta hacer el cuñado solucionando problemas. No al revés. El cotilleo, el cuñadismo es previo a la televisión. Con las apps sucede igual. Intentan potenciar, sacar partido de intereses que ya existen. Uno de esos intereses básicos es ligar. Con finalidades bastante diversas que cubren un amplio abanico. Desde algo de sexo esporádico hasta formar una familia, flirtear/conocer gente es algo elemental en la interacción social. Y eso que se intenta hacer en muchas de las situaciones sociales en las que participamos, requiere también su versión para móvil, para Internet. Nuestro avatar también quiere ligar.

Las críticas a Tinder.

Se puede criticar con mucha vehemencia ese tipo de aplicaciones, lo entiendo. A la gente no nos gusta asumir lo que en realidad somos. Triste, pero es así. Hay gente que critica incluso sin usarlo, gente que critica aunque luego en su vida “real” reproduzca los mismos comportamientos que censura de la app o gente que critica porque lo ha usado y no le ha gustado. No obstante este tipo de apps son como la vida.

“Es un mercado de carne” – Sí, en eso consisten las relaciones sexoafectivas. Welcome to the reality.

“Es muy superficial” – Sí, no podrás valorar la profundidad de la gente como sí que haces en la vida real (estoy siendo irónico).

“No tengo tiempo” – Bueno, es un minuto de mirar.

“No me gusta chatear” – No tienes whatsapp.

“Lo respeto pero no es para mi” – Oh, bendita superioridad moral, intelectual y ética de las grandes personas que habitan este mundo y no pueden cohabitar con la mundanidad, la banalidad y la mortalidad del resto de gentes miserables que usamos este tipo de apps. Gracias por dejarnos compartir vuestro oxígeno.

Tan real como la vida misma.

Lo que quiero decir básicamente es que este tipo de formas de relacionarse pueden ser malas, ok, pero son las que se ven en la vida real también. Se puede criticar el todo, el fondo, la fragilidad de los vínculos, la superficialidad, la pérdida de tiempo, la vacuidad, los fracasos, la cosificación…todo. Todo es criticable pero el medio, la app, sólo reproduce la realidad. No puede, entiendo, ser el foco de la critica.

Y aquí dejo el I de muchos posts sobre esto…

1 comentario
  1. Paola Blaizes
    Paola Blaizes Dice:

    Excelente post!.. comparto que siempre podremos encontrar algo que criticarle a las cosas, pero también es bueno entender que son parte de la realidad del hoy.

    Saludos desde Panamá

    Responder

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